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El AMB pretende aumentar las restricciones

Planteamiento y novedades

La Zona de Bajas Emisiones (ZBE) de Barcelona veta desde comienzos de este año a los vehículos más contaminantes, los que no tienen etiqueta ambiental. Para dar un paso al frente en la lucha contra la contaminación, el Área Metropolitana de Barcelona (AMB), propone en el último plan de movilidad aprobado, que a partir de 2022 tampoco puedan entrar a la capital los vehículos que tienen etiqueta amarilla.

Este distintivo, que clasifica los vehículos en función de sus emisiones, incluye a los diésel matriculados desde enero de 2006. Con las normas Euro 4 y 5, considerados contaminantes por el uso de este combustible. El nuevo veto no afectaría a los coches y motos de los vecinos residentes en la ciudad.

El vicepresidente de Movilidad, entiende que sería sencillo aplicar esta nueva restricción. Pero, se está planteando la creación de un peaje de congestión. Una idea en la que se apuesta por convertir los actuales peajes en los accesos a Barcelona cuando finalicen las concesiones vigentes en los próximos meses.

Objetivo y medidas

El Plan Metropolitano de Movilidad Urbana 2019-2024, aprobado con los votos a favor de todos los grupos y la abstención de Ciutadans y Barcelona pel Canvi, también prevé desplegar nuevas Zonas de Bajas Emisiones en los municipios metropolitanos. Ahora, de 36 ciudades, solo Barcelona y los cuatro de su entorno vetan la circulación de los coches más contaminantes. Y solo dos más tienen previstas ZBE, Sant Cugat y Sant Joan Despí.

El plan contempla 120 medidas que buscan conseguir una movilidad más saludable, sostenible, eficiente, equitativa y en la que lo público tenga un papel importante. El objetivo final es ambicioso: reducir a la mitad la población expuesta a una contaminación superior a la que fija la Unión Europea. Además prevé reducir las emisiones de CO2 derivadas de la movilidad un 5% o que el porcentaje de desplazamientos en coche privado en día laborable pase del 30% al 27%. Sin embargo, la inmensa mayoría de acciones no dependen del AMB. Deben ser ejecutadas por los Ayuntamientos u otras administraciones, como la Generalitat o el Gobierno español.

Detalles de la actuación

Entre las actuaciones que dependen solo del organismo metropolitano figuran la renovación de la flota de autobuses, incrementar la red de carriles bici, impulsar la construcción de aparcamientos junto a estaciones de tren, señala Poveda.

El estrecho margen de actuación del AMB se observa al mirar el presupuesto del plan. Su coste a seis años vista, sin infraestructuras, es de 1.350 millones, de los que el organismo aportaría el 27%. El coste del plan con infraestructuras roza los 10.300 millones, de los que el AMB solo aportaría el 4%.

Ello se explica porque el plan contempla el desarrollo de carriles exclusivos para buses o coches con más de dos ocupantes. En la red viaria y ferroviaria de personas y mercancías o en la programación y gestión del tráfico.

Era cuestión de tiempo que se planteara algo así, como sabemos, poco a poco, se irán restringiendo los vehículos de combustión, para dar paso a la nueva era de los eléctricos. Este paso, sería mucho más sencillo, si en lugar de penalizar al vehículo de combustión, se beneficiara al eléctrico.

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